Amo y criado

Amo y criado

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El anciano, que se había levantado para acompañar a Vasili Andreich, sacó una linterna al zaguán y quiso encenderla, pero el viento la apagó en seguida. Incluso en el patio se percibía que la tormenta de nieve se había recrudecido.

«Vaya tiempecito —pensó Vasili Andreich—. No sé si llegaremos, pero no podemos quedarnos. ¡Los negocios son los negocios! Además, ya estamos listos y el caballo del dueño está enganchado. ¡Si Dios quiere, llegaremos!»

El viejo anfitrión también pensaba que no debían partir, pero ya había tratado de convencerlos y no le habían escuchado. No podía hacer nada más. «Es posible que me haya vuelto miedoso con los años; seguro que llegan bien —pensaba—. Al menos nos iremos pronto a la cama y no habrá más discusiones.»

Petruja, por su parte, no veía ningún peligro: conocía perfectamente el camino y todos los alrededores; además, esa poesía sobre «los copos de nieve que se arremolinan», que tan bien expresaba lo que sucedía fuera, le daba ánimos. En cuanto a Nikita, no tenía ninguna gana de partir, pero estaba acostumbrado a servir a los demás y a no expresar su voluntad. Así pues, nadie detuvo a los viajeros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker