Amo y criado
Amo y criado Apartó el cuello de la oreja y se puso a escuchar, pero, lo mismo que antes, sólo se oía el aullido del viento, el rumor del pañuelo atado a las varas, que tremolaba y se estremecía, y el repiqueteo de la nieve en el armazón de madera del trineo. Volvió a subirse el cuello.