Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En el fondo, reconocía que hubo algo inconveniente en el modo con que Veselovsky la había seguido al otro extremo de la mesa, pero no se atrevía a confesárselo, y menos aún a decírselo a Levin, por no acrecentar sus sufrimientos.

–¿Qué atractivos puedo tener para… ?

–¡Oh! –exclamó Levin, llevándose las manos a la cabeza–. ¡Más valdría que callases! ¡De modo que si fueras atractiva…  !

–Óyeme, Kostia, no seas así… –dijo Kitty, mirándole con expresión compasiva–. ¿Cómo puedes pensar… ? ¡Si para mí los hombres no existen, no existen, no existen! ¿O es que quieres que no me trate con nadie?

Al principio le habían ofendido sus celos, disgustada de que hasta la más pequeña a inocente diversión le fuera prohibida, pero ahora habría sacrificado con gusto, no tales pequeñeces, sino todo, por devolverle la tranquilidad y librarle de la pena que experimentaba.

–¿Comprendes lo cómico y horrible de mi situación –seguía él en voz baja, desesperado–. Está en mi casa, no ha hecho nada malo en realidad, aparte de esa costumbre suya de cruzar las piernas, que él considera como un detalle más de elegancia, y tengo que ser amable con él…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker