Ana Karenina
Ana Karenina –Porque –interrumpió de nuevo Levin– en la electricidad se da el fenómeno de que siempre que usted frote resina con lana se produce cierta reacción, mientras que en el espiritismo, en iguales circunstancias, no se dan los mismos efectos, lo que quiere decir que no se trata de un fenómeno natural.
La charla se hacÃa demasiado grave para el ambiente del salón y Vronsky, comprendiéndolo, en vez de replicar, trató de cambiar de tema. Sonrió, pues, alegremente, y se dirigió a las señoras.
–PodÃamos probar ahora, Princesa –dijo.
Pero Levin no quiso dejar de completar su pensamiento.
–Opino que el intento de los espiritistas de explicar sus prodigios por la existencia de una fuerza desconocida es muy desacertado. El caso es que hablan de una fuerza espiritual y quieren someterla a ensayos materiales.
Todos esperaban que completase su pensamiento y él lo comprendió.
–Pues, a mi entender, serÃa usted un excelente médium –dijo la condesa Nordston–. Hay en usted algo de… extático…
Levin abrió la boca para replicar; pero se puso rojo y no dijo nada.