Ana Karenina
Ana Karenina Al ver al arquitecto, que se acercaba, con su clásico abrigo corto, pidió permiso a las señoras, fue a su encuentro y sostuvo con él una animada conversación.
–Le digo que el frontis resulta demasiado bajo –dijo Vronsky a Ana, que, aproximándose, le preguntaba de qué trataban.
–Ya le dije yo –comentó– que tenÃan que levantar los cimientos.
–SÃ, está claro que habrÃa sido mejor, Ana Arkadievna; pero ya es tarde. No podemos hacer nada.
–SÃ, me interesa mucho esta obra –contestó Ana a Sviajsky, el cual habÃa expresado su sorpresa por sus conocimientos de arquitectura–. Hay que obrar de modo que la nueva construcción armonice con la del hospital. Pero ha sido ideada demasiado tarde y empezada sin plan.
Habiendo terminado la conversación con el arquitecto, Vronsky se unió, de nuevo, a las señoras y las acompañó por el interior del hospital.