Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Parece que va por buen camino, aunque creo que no podré recibirlo todo. No obstante, el miércoles he de marchar de aquí. Y ustedes, ¿cuándo se marchan? –preguntó a su vez Jachvin. Y, mirando a Vronsky, que tenía el ceño fruncido, adivinó que entre ellos se había producido una disputa.

–Creo que nos iremos pasado mañana –dijo Vronsky.

–Pues me parece recordar que hace ya tiempo que querían ustedes marcharse –comentó Jachvin.

–Ahora ya está completamente decidido –dijo Ana, mirando a los ojos de Vronsky fijamente y de modo que comprendiera que no había ni la más remota posibilidad de reconciliación entre ellos. Y tranquilamente siguió hablando con Jachvin.

–¿Es posible –le dijo– que usted no tenga compasión de ese pobre Peszov?

–Jamás me he preguntado en estos casos, Ana Arkadievna, si he de tener o no compasión. Todo lo que poseo lo tengo aquí –y Jachvin señalaba al bolsillo izquierdo de su chaleco–. Ahora soy un hombre rico, pero hoy iré al Círculo y quizá salga de allí convertido en un mendigo. Y considero que el que se pone a jugar en contra de mí quiere dejarme hasta sin camisa, como yo a él; y así luchamos. Esto es lo que nos da emoción, lo que constituye la salsa del juego.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker