Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Piensa usted contraer matrimonio y acaso Dios le conceda descendencia, ¿no es eso? Pues, ¿qué educación podrá dar a sus hijos si no vence la tentación del diablo que le arrastra a la incredulidad? –dijo con dulce reproche–. Si quiere usted a sus hijos, como buen padre, deseará para ellos no sólo las riquezas, el lujo y los honores, sino también la salvación, la clarividencia espiritual en la luz de la verdad. ¿No es esto? ¿Y qué contestará a sus inocentes hijos cuando le pregunten: «Papá, ¿quién ha creado todo lo que he hallado en este mundo, la tierra, las aguas, el sol, las flores, las plantas?». ¿Por ventura les dirá usted: «No lo sé»? Usted no puede ignorar lo que el Señor, en su gran bondad, le revela. También pueden preguntarle sus hijos: «¿Qué me espera en la vida futura después de morir?». Y ¿qué contestará usted si lo ignora todo? ¿Qué les dirá? ¿Va a entregarles a la seducción del mundo y del diablo? ¡Eso sería un grave mal!

Y el sacerdote, inclinando la cabeza a un lado, calló, mirando a Levin con sus ojos dulces y bondadosos.

Levin no contestaba nada, no ya por no querer entrar en discusiones con el sacerdote, sino porque nadie le había hecho nunca preguntas así y pensaba que para cuando su hijo se las formulase, ya habría tenido él tiempo de resolver lo que debía contestar.

El sacerdote continuó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker