Cuentos populares
Cuentos populares —¿Ve esos dos árboles? —dijo, con su sonrisa bondadosa y persuasiva, extendiendo el brazo por encima de mi hombro—. Pues, delante de ellos hay un tártaro montado en un caballo blanco, lleva guerrera circasiana negra, y ahà detrás, hay otros dos. ¿Los ve? ¿No se podrÃa, por favor…?
—Ahà llegan otros tres; ahÃ, junto al bosque —añadió Antonov, que se distinguÃa por su buena vista, acercándose a nosotros y ocultando la pipa que fumaba tras de la espalda—. El que va delante ha sacado el fusil de la funda. ¡Se ve muy bien!
—¡Anda! ¡Ha disparado! Se ve el humo —exclamó Velenchuk, que se hallaba entre un grupo de soldados, detrás de nosotros.
—Debe de apuntar hacia nuestras filas, el muy bribón —observó otro.
—Fijaos cuántos han salido del bosque; se conoce que estudian el terreno para colocar los cañones —añadió un tercero—. Si les enviásemos una granada, no les vendrÃa mal.
—¿Y crees, buen hombre, que llegarÃa hasta allÃ? —preguntó Chikin.