Cuentos populares
Cuentos populares —¿Por qué? —le pregunté por decir algo.
—En primer lugar, porque me ha engañado. Siguiente la tradición, yo venÃa al Cáucaso para curarme de una serie de cosas, pero todas ellas han venido conmigo, con la única diferencia de que antes todo era en gran escala y, ahora, en cambio, es en una escala mezquina y sucia, en cuyos peldaños me encuentro millones de molestias, iniquidades y ofensas; en segundo lugar, porque me doy cuenta de que moralmente cada dÃa caigo más y, sobre todo, porque me siento incapaz para este servicio: no puedo soportar los peligros… Sencillamente, no soy valiente… —se detuvo y me miró—. Fuera de bromas.
Aunque esta confesión espontánea me sorprendió mucho, no lo contradije como él deseaba, al parecer, sino que esperé a que él mismo hiciera objeción a sus palabras, cosa que suele ocurrir en semejantes ocasiones.