Cuentos populares
Cuentos populares Y, a pesar de todo, habÃa en esa primera caÃda algo singular y conmovedor. Recuerdo muy bien que allà mismo, sin salir del cuarto, me invadió al punto una tristeza tan profunda, que me daban ganas de llorar: ¡de llorar la pérdida de mi inocencia, la destrucción para siempre de mis relaciones con la mujer! SÃ, mis relaciones con la mujer quedaban destruidas para siempre. Ya no podÃa tener relaciones puras de allà en adelante. Me habÃa convertido en un ser voluptuoso, y la voluptuosidad es un estado fÃsico semejante al del morfinómano, el fumador y el borracho.
Asà como los hombres en este estado no son seres normales, quien ha conocido varias mujeres para el placer no es ya tampoco un hombre normal. Es anormal para siempre, es un voluptuoso. Y asà como cabe conocer al borracho y al morfinómano por la fisonomÃa y los modales, asà también cabe conocer al voluptuoso. Puede contenerse, puede luchar, pero no volverá a tener nunca con las mujeres relaciones sencillas, puras y fraternales. En la manera de mirar a una joven se puede reconocer al voluptuoso, y yo me volvà voluptuoso y lo he sido siempre desde entonces. Lo confieso con entera franqueza.