Cuentos populares
Cuentos populares —SÃ, esto fue asà y siguió siéndolo durante mucho tiempo. ¡Dios mÃo! Cuando acude a mi memoria el recuerdo de mis malas acciones, me hace estremecer de espanto pensar en las pesadas bromas que me hacÃan mis compañeros burlándose de mi inocencia. ¡Y cuando veo la juventud que llaman dorada, en los militares, en los parisienses…! ¡Cuando pienso en el aire digno que tenemos todos nosotros, vividores y calaveras de treinta años, con la conciencia manchada por el recuerdo de mil terribles crÃmenes, al penetrar en un salón de baile, en una reunión, recién afeitados, adornados con la blancura resplandeciente de nuestras camisas, de frac o de uniforme…! ¡Qué ideal de pureza! ¡Un verdadero sueño infantil!