Cuentos populares
Cuentos populares —Pero tú, amigo, llevas ya diez años en el Cáucaso —objetó Boljov—. ¿No recuerdas lo que dijo Ermolov? En cambio, Abrahán Ilich no lleva más que seis…
—¡Cómo diez! Pronto hará dieciséis.
—Oye, Boljov, ordena que nos traigan de beber. ¡Qué humedad! ¡Brrr! —añadió sonriendo—. ¿Quiere que bebamos, mayor?
Pero el mayor estaba descontento ya desde la primera vez que se dirigiera a él el viejo capitán, se encogió en aquel momento y buscó refugio en su propia grandeza. Tarareó una canción, consultando de nuevo el reloj.
—Pues yo no iré nunca allà —continuó Trosenko, sin hacer caso del comandante—. Hasta me he desacostumbrado de andar y de hablar al estilo ruso. Allà preguntarÃan. «¿Quién es ése? ¡Bueno, ya se sabe, viene de Asia!». AsÃ, pues, Nikolai Fiodorovich, ¿qué puede representar para mà Rusia? De todas formas, llegará un dÃa en que aquà me peguen un tiro. Y cuando pregunten: «¿Dónde está Trosenko?». Contestarán: «Le han pegado un tiro». ¿Qué hará usted entonces con la octava compañÃa? —añadió dirigiéndose siempre al mayor.