Cuentos populares
Cuentos populares En aquel momento, por la puerta de la caseta, asomó una cabeza blanca de nariz achaparrada y una voz bronca pronunció en alemán:
—¿Está usted ahÃ, Abrahán Ilich? El oficial de servicio pregunta por usted.
—¡Adelante, Kraft!
Un hombre alto con guerrera de Estado Mayor penetró por la puerta y estrechó la mano a todos los concurrentes con extraordinaria efusión.
—¡Ah querido capitán! ¿También usted se encuentra aqu� —exclamó, dirigiéndose a Trosenko.
—A pesar de la oscuridad, el nuevo huésped se deslizó hacia el capitán y, al parecer, con gran extrañeza y descontento de éste, lo besó en los labios.
“Es un alemán que pretende ser un buen compañero, pensé.