Cuentos populares
Cuentos populares Mi suposición se confirmó en el acto. El capitán Kraft pidió vodka a la que llamaba gorilka y echó la cabeza hacia atrás y carraspeó al tomársela.
—¿Qué, señores? Hemos corrido por los valles del Chechna… —empezó diciendo; pero, al ver al oficial de servicio, calló para dejar al comandante que diera la orden.
—¿Ha recorrido usted la línea?
—Sí, mi comandante.
—¿Se ha dado la consigna?
—Sí.
—Entonces, transmita a los jefes de las compañías la orden de que procedan con la mayor cautela.
—A sus órdenes, mayor.
Kirsanov entornó los ojos y se sumió en profundas reflexiones.
—Dígale a los soldados que pueden preparar la kasha.
—Ya lo están haciendo.
—Bueno, puede retirarse.
—Estábamos calculando lo que necesita un oficial —prosiguió Kirsanov, dirigiéndose a nosotros con sonrisa condescendiente—. Vamos a ver.
—Necesita guerrera y pantalón… ¿No es eso?
—Sí.