Cuentos populares
Cuentos populares —Pongamos cincuenta rublos para dos años, es decir, veinticinco rublos al año para el uniforme; para comer hay que calcular ciento veinte, ¿verdad?
—SÃ, y hasta es demasiado.
—Bueno, pero calculo eso. Los gastos del caballo, es decir, la silla y sus reparaciones, treinta rublos. Y eso es todo. Son veinticinco, ciento veinte y treinta; en total, ciento setenta y cinco rublos. AsÃ, quedan para lujos, té, azúcar y tabaco, unos veinte rublos. ¿Lo ve usted?… ¿No es eso, Nikolai Fiodorovich?
—No; permÃtame, Abrahán Ilich —objetó con timidez el ayudante—. No queda nada para té ni para azúcar. Usted calcula unos pantalones para dos años, pero estando en campaña no se gana para pantalones. ¿Y las botas? Destrozo un par casi todos los meses y, además, se necesita ropa: camisas, toallas; todo eso hay que comprarlo. Si uno echa la cuenta ve que no le queda ningún dinero. Palabra, que esto es cierto, Abrahán Ilich.