Cuentos populares
Cuentos populares Todos lo saben, y sin embargo obran como si lo ignorasen. En las novelas se describen, hasta en sus menores detalles, los sentimientos de los héroes, las fuentes, los matorrales y las flores. Al describir sus amores, no dicen ni una palabra acerca de su vida anterior, ni de sus visitas a las casas públicas, ni de las persecuciones de que han hecho objeto a las doncellas, a las cocineras y a la mujer ajena. Si se escribiesen novelas como éstas, no se las dejarÃan leer a las jóvenes, porque los hombres ocultan sus pensamientos, no sólo a ellos mismos, sino también a las mujeres. Al oÃrlos, se creerÃa a que no existe esa vida corrompida de las grandes ciudades, y hasta de las aldeas populosas, ese libertinaje en el cual todos se encenagan con voluptuosidad. Y lo dicen con una apariencia de convicción tal, que se persuaden a sà mismos, y las pobres muchachas lo creen también. Éste fue el caso de mi desventurada mujer.
Me acuerdo de que un dÃa, cuando todavÃa no éramos más que novios, le enseñé mis memorias, poniéndola asà al corriente de mi vida pasada, y especialmente de las últimas relaciones que habÃa tenido y que creà era mi deber darle a conocer. Cuando comprendió lo que significaba mi revelación, su terror y su desesperación fueron tan grandes que creà llegado el momento en que renunciaba a casarse conmigo. ¡Qué dicha más grande hubiese sido para los dos!
Pozdnychev se calló y luego añadió: