Cuentos populares
Cuentos populares El segundo capitán Sh*** nos propuso que jugáramos otra partida de bolos con objeto de que el bando que perdiera, además de llevar a hombros a los vencedores, pagara unas cuantas botellas de vino tinto, ron, azúcar, canela y clavo para preparar el glintvein (vino caliente con especias), que aquel invierno, debido al frÃo, se habÃa puesto de moda en nuestro destacamento. Invitamos también a Guskantini, como lo volvió a llamar Sh***; pero antes de empezar el juego, aquél, luchando sin duda entre esta invitación y una especie de miedo, se llevó aparte al capitán y le cuchicheó algo. Dándole una palmada en el vientre con su gruesa manaza, el bondadoso capitán le contestó, en voz alta:
—¡No importa, padrecito! Seré su fiador.