Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le falló la voz, y de nuevo sus pequeñas manos coloradas de uñas sucias se movieron desde la pelliza a su rostro; tan pronto se tocaba el bigote, el cabello o la nariz, como se frotaba un ojo o se rascaba una mejilla sin necesidad alguna.

—¡Qué quiere usted! Todo el mundo lo sabe —prosiguió Sh***, muy satisfecho de su broma y sin reparar siguiera en la alteración de Guskov.

Éste volvió a mascullar algo y, apoyando el codo derecho en la rodilla izquierda, se quedó en esa postura tan poco natural, mirando a Sh*** y fingiendo sonreír despectivamente.

«No sólo lo he visto, sino que hasta he hablado con él», pensé al ver esa sonrisa.

—Creo que me he encontrado con usted en algún sitio —le dije cuando, debido al silencio general, empezó a apaciguarse la risa de Sh***.

El expresivo rostro de Guskov se iluminó y sus ojos se fijaron por primera en mí, con expresión alegre y sincera.

—¡Claro! Yo le he reconocido en seguida —replicó en francés—. En el año cuarenta y ocho he tenido el gusto de verle a menudo en Moscú, en casa de mi hermana, la Ivashina.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker