Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El ayudante nos saludó a todos, excluyendo a Guskov, y se sentó a mi lado en el sitio que éste había ocupado antes. Paviel Dimitrievich, ese jugador siempre sereno, pausado, de carácter firme y que poseía dinero, era en este momento un hombre completamente distinto al que conocí en su época afortunada; parecía tener prisa, examinaba a todos los presentes sin cesar y, antes que pasaran cinco minutos, él, que últimamente se negaba a jugar, propuso al teniente O*** organizar una partida. Éste se negó bajo el pretexto de que tenía que hacer algo; en realidad, era porque sabía que a Paviel Dimitrievich le quedaban pocas cosas y poco dinero, y consideraba insensato arriesgar sus trescientos rublos contra cien o tal vez menos, que hubiera podido ganar.

—Paviel Dimitrievich, se dice que mañana salimos. ¿Es cierto? —preguntó el teniente, que, sin duda deseaba librarse de un segundo ruego.

—No lo sé —replicó Paviel Dimitrievich—. Sólo ha llegado la orden de que estemos preparados. Ande, vamos a jugar una partidita; pongo en prenda mi caballo.

—No, hoy no…

—Y si no quiere, jugamos a dinero ¿eh?

—Es que yo… Aceptaría de buena gana, desde luego, pero tal vez mañana empiecen las operaciones; hay que descansar —dijo el teniente O***.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker