Cuentos populares
Cuentos populares —Si al menos, hubiese oído una voz en este infierno, una palabra amistosa, compasiva, un consejo…, una palabra humanitaria, como la que acabo de oír de usted. Tal vez hubiera podido soportarlo todo con serenidad; tal vez incluso hubiera podido dominarme y ser soldado. En cambio, ahora, es horrible… Cuando razono, deseo la muerte. ¿Por qué amar esta vida envilecida y apreciarme, si estoy perdido para todo lo bueno en la tierra? Ante el menor peligro siento adoración por esta vida miserable, quiero conservarla como algo apreciado; y o puedo, je ne puis pas vencerme. Es decir, podría —pero me costaría demasiado esfuerzo, un esfuerzo enorme, porque estoy solo. Estando con otros y en condiciones normales, soy valiente, j’ai fair mes preuves (lo he demostrado), porque tengo orgullo y amor propio; ése es mi defecto. Ante los demás… Oiga, permítame pernoctar con usted, porque van a jugar allí toda la noche y tendré que acostarme en algún rincón, en el suelo.