Cuentos populares
Cuentos populares A las siete y media me llamaron a cenar. En una gran sala del piso bajo, espléndidamente amueblada, había dos largas mesas con cubiertos para más de cien personas. Por espacio de unos tres minutos reinó el tranquilo movimiento de los huéspedes; rumor de faldas, pasos suaves y cambios de palabras, a media voz, con apuestos y corteses camareros. Todos los sitios fueron ocupados por pulquérrimos caballeros y damas que vestían elegantes y costosos trajes.