Cuentos populares
Cuentos populares Me sentí triste, como siempre me sucede después de una comida así. Sin terminar el postre, salí a deambular por la ciudad, es muy mala disposición de ánimo. Las estrechas calles, sucias y oscuras; las tiendas, que cerraban en aquel momento, los obreros borrachos, las mujeres que iban a buscar agua y las señoras, tocadas con sombreros, que se deslizaban a lo largo de las casas, volviendo la cabeza y ocultándose por las callejuelas, no hicieron más que aumentar mi mal humor.
Sin mirar en torno de mí y sin pensar en nada, me dirigí al hotel, con la esperanza de librarme de mi mal humor por medio del sueño. Experimentaba una sensación de frío en le alma, de soledad y de angustia, como sucede a veces, sin causa aparente, al llegar a un lugar nuevo.