Cuentos populares
Cuentos populares Cuando el cantante desapareció en la oscuridad, subí a mi habitación, deseando disipar, por medio del sueño, todas aquellas impresiones y aquella estúpida ira pueril que me había embargado de repente. Pero estaba demasiado excitado para poder conciliar el sueño y me fui de nuevo a la calle, con la intención de pasear hasta que me calmara. Confieso que lo hice también con la vaga esperanza de encontrar ocasión para pelearme con el portero, el camarero o el inglés y demostrarles toda su crueldad e injusticia. Pero sólo vi al portero, que, al reparar en mí, me volvió la espalda. Durante largo rato, paseé por el muelle de arriba abajo, completamente solo.