Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El cochero tísico se quedó allí, en la choza malsana, sobre la estufa. Trabajosamente se volteó del otro lado y guardó silencio. Las gentes iban y venían, comiendo y charlando, hasta que anochecido, se encaramó la cocinera por encima de la estufa en busca de su propio abrigo, que había guardado en un rincón.

—Perdóname, Nastasia; no te dice eso —masculló condolida—. ¿Qué te duele, tío?

—Las entrañas, Nastasia; las entrañas, que se me van acabando, ¡Dios sabe por qué!

—La garganta y el pecho, ¿no te duelen mucho?

—Me duele todo, Nastasia, es la muerte que se acerca. Eso es lo único que yo sé —gimió el enfermo.

—Ahora cúbrete bien los pies —dijo Nastasia compasiva, y con sus propias manos lo abrigó cuidadosamente.

Una lamparilla mortecina alumbraba la choza durante toda la noche. Nastasia y una decena de cocheros roncaban tendidos en el suelo o sobre los bancos. Sólo el tío Fedor gemía y tosía toda la noche. Hacia el amanecer se calló completamente.

—¡Es extraño lo que vi en sueños! —dijo la cocinera desperezándose a la débil claridad de la mañana—. Vi que el tío Fedor bajaba de su rincón y se ponía a cortar leña.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker