Cuentos populares
Cuentos populares —Si te hablase yo mismo de mi felicidad o de mi desgracia, acaso no me creerÃas. Pregúntale mejor a mi babá; tiene el corazón en la lengua; te dirá la verdad.
Y el otro gritó hacia la cortina:
—Ea, babuchka, dime lo que piensas acerca de tu pasada dicha y de tu actual desgracia.
Y Scham-Shemaghi contestó desde su sitio:
—Verás lo que pienso: Hemos vivido cincuenta años con mi marido buscando la felicidad, sin poder hallarla. Sólo ahora, desde dos años que no tenemos nada y vivimos a expensas de otro, sólo ahora hemos hallado la verdadera dicha. No pedimos otra cosa.
Quedáronse el dueño y los huéspedes muy sorprendidos. El primero se levantó y alzó la cortina para ver a la babuchka. Y la vio en pie, con los brazos cruzados sobre el pecho, y se sonreÃa al mirar a su esposo, y el esposo se sonreÃa también.
Y la anciana prosiguió:
—He dicho la verdad, hablo en serio. Durante medio siglo habÃamos buscado la dicha; siendo ricos no la encontramos. Y ahora que no nos queda nada nuestro, y que vivimos en casa ajena, hemos hallado la felicidad, y no deseamos otra cosa más.
—¿En qué consiste la dicha de que gozáis ahora?