Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dos guardias, que permanecían junto al cadáver, recibían órdenes de un policía. Después llegaron unos cosacos, y, por orden del jefe, echaron a Emilian y a otros que estaban allí. Emilian se encontró de nuevo entre la multitud, entre las apreturas, unas apreturas más angustiosas que las de antes. De nuevo, gritos, gemidos femeninos e infantiles; de nuevo unos pisaban a otros, sin poder remediarlo. Pero esta vez Emilian no sentía temor por su persona ni ira por los que lo ahogaban. Lo único que deseaba era librarse de aquello para analizar el sentimiento de su alma. Le invadió un terrible deseo de beber y de fumar. Y, finalmente, pudo conseguirlo; salió a un espacio libre, donde fumó y bebió.

* * *

Fue bien distinto lo que les sucedió a Alek y a Rina. Sin aspirar a ningún regalo avanzaban entre los corrillos de gente, charlando con las mujeres y con los niños, cuando, de pronto, la multitud se abalanzó hacia las casetas, porque había corrido el rumor de que habían empezado a repartir los regalos.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker