Cuentos populares
Cuentos populares E Iván se quedó en casa para mantener a sus padres, y trabajaba en el campo con su hermana muda.
Y sucedió un día que el viejo perro que guardaba la casa cayó enfermo: se moría. Iván tuvo piedad de él, pidió pan a su hermana, lo guardó en su gorro y salió para echarlo al perro. Pero el gorro se le agujereó y, con el pan, cayó una raicilla. El perro se la comió. Y en cuanto hubo tragado la raíz, el animal se levantó deprisa y se puso a juguetear, ladrando y moviendo la cola en señal de contento: estaba completamente curado.
Los padres de Iván, al apercibirse de ello, se sorprendieron y maravillaron.
—¿Cómo se habrá curado el perro? —pensaban.
E Iván díjoles:
—Yo tenía dos raíces, que curan todos los males, y el perro se ha comido una.
En esto ocurrió que la hija del Zar se puso enferma, y el Zar hizo saber por ciudades y aldeas que recompensaría espléndidamente al que la curase, y que, si era soltero, se la daría por esposa.
Este edicto se publicó también en la aldea de Iván.
Entonces los padres de éste le llamaron y le dijeron: