Cuentos populares
Cuentos populares —¿Cómo es posible que el marido escatime nada a su mujer, cuando la vida de ella y la del niño pueden depender…?
—SĂ, cuando hay recursos la mujer puede ser independiente del marido. La buena esposa siempre se somete al marido —dijo Varvara AlexĂ©ievna, pero Lisa está aun muy dĂ©bil despuĂ©s de su enfermedad.
—No, mamá, me siento perfectamente. ¿Cómo no le han servido crema hervida?
—Me es lo mismo. Puedo tomarla fresca.
Le he preguntado a Varvara AlexĂ©ievna y no ha querido —explicĂł MarĂa Pávlovna, como justificándose.
—No, ahora no la quiero —y como para poner fin a la desagradable conversación y cediendo generosamente, Varvara Alexéievna se volvió hacia Evgueni—. ¿Qué, han echado el fosfato?
Lisa corriĂł en busca de la crema.
—Pero si no quiero, no quiero.
—¡Lisa! ¡Lisa! ¡Cuidado! —gritĂł MarĂa Pávlovna—. Esos movimientos tan bruscos le pueden perjudicar.
—No hay nada perjudicial cuando el alma se siente tranquila —replicĂł Varvara AlexĂ©ievna como aludiendo a algo, aunque ella misma no sabĂa a quĂ© podĂan referirse sus palabras.