Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lisa había caído, en efecto, en mala posición. Se había torcido el pie y existía el peligro de un nuevo aborto. Todos sabían que era imposible hacer nada; lo único que debía era guardar reposo; sin embargo, decidieron llamar al médico.

«Muy estimado Nikolai Semiónich —escribió Evgueni—. Ha sido usted siempre tan bondadoso con nosotros, que espero no se negará a acudir en ayuda de mi esposa. Se halla…», etc. Preparada la carta, se dirigió a la cuadra para dar órdenes en lo referente a los caballos y el coche. Había que prepara un tiro para traer al médico y otro para llevarlo. Donde la hacienda no está montada en lo grande, todo esto no se puede disponer de buenas a primeras, hay que pensarlo. Una vez hubo dispuesto las cosas él mismo y cuando el coche hubo salido, pasadas las nueve, volvió a casa. Su mujer seguía en la cama y decía que se sentía perfectamente; no le dolía nada. Pero Varvara Alexéievna, a la luz de las lámparas, para que no molestase a Lisa, había puesto un cuaderno de música, estaba tejiendo una manta roja con un aspecto que decía claramente que, después de lo sucedido, la paz era imposible. Y, por mucho que los demás hicieran, parecía decir: «Yo, al menos, he cumplido con mi deber».



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker