Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XVII

Poco antes de la hora de la comida, llegó Lisa y, en sus intentos de imaginar la causa del descontento que en él veía, le dijo que tenía miedo; no quería que la llevasen a Moscú para dar a luz y había decidido quedarse. No iría a Moscú por nada del mundo. Él sabía lo mucho que temía el momento del parto y que el niño naciese con algún defecto, y por eso no pudo por menos de enterarse al ver la facilidad con que lo sacrificaba todo movida por el amor que le profesaba. Dentro de la casa todo era bueno, alegre y limpio; pero en su alma sentía algo sucio, infame, horrible. La tarde entera la pasó Evgueni atormentado ante la conciencia de que, a pesar de su firme propósito de poner fin a aquel estado de las cosas, a la mañana siguiente ocurriría lo mismo.

“No, esto no es posible —se decía, yendo y viniendo por el cuarto—. Tiene que hacer un remedio contra esto. ¿Qué hacer, Dios mío?

Alguien llamó a la puerta a la manera de los extranjeros. Era, lo sabía, el tío.

—Adelante —dijo.

El tío llegaba como embajador espontáneo de su mujer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker