Cuentos populares
Cuentos populares —La realidad es que observo en ti un cambio —le dijo—, y me doy cuenta de lo que Lisa sufre. Comprendo que se te haga duro dejar todo esto, ahora que habÃa empezado tan bien, pero que veux tu? Yo os aconsejarÃa un cambio de ambiente. Os sentiréis más tranquilos los dos. Mi opinión es que vayáis a Crimen. El clima es excelente, allà hay un buen tocólogo y llegaréis en plena vendimio.
—TÃo —empezó de pronto Evgueni—. ¿Puede guardar un secreto, un secreto horrible? Es un secreto vergonzoso.
—No faltaba más, ¿es que dudas de m�
—TÃo, usted puede ayudarme. No sólo ayudarme, sino salvarme —dijo Evgueni.
Y la idea de que iba a revelar su secreto a un tÃo a quien no estimaba, la idea de que iba a aparecer ante él en una posición tan desfavorable, humillante, pareció agradable. Se sentÃa ruin y culpable, y experimentó el deseo de castigarse.
—Habla, amigo mÃo, ya sabes cuanto te quiero —dijo el tÃo, al parecer muy contento de que hubiera un secreto, de que se tratase de un secreto vergonzoso, de que este secreto le iba a ser revelado y de que él podÃa ser útil.
—Ante todo, he de decir que soy un miserable y un canalla; un canalla, precisamente un canalla.