Cuentos populares
Cuentos populares —No digas eso —empezó el tÃo ahuecando la voz.
—Claro que lo soy. ¡Cuando soy el marido de Lisa, de Lisa! Porque hay que reconocer su pureza y su amor. Y yo su marido, quiero hacerle traición con una mujer cualquiera.
—¿Qué significa eso de que quieres? ¿No la has traicionado?
—No, pero da igual, es lo mismo que si la hubiese traicionado, porque no ha dependido de mÃ. Yo estaba dispuesto. Me lo impidieron, porque de lo contrario ahora… ahora… No sé lo que harÃa.
—Espera, explÃcate…
—Verá. De soltero cometà la estupidez de entenderme con una mujer de aquÃ, de nuestra aldea. Es decir, me veÃa con ella en el bosque, en el campo…
—¿Es bonita?
Evgueni arrugó el ceño al oÃr esto, pero tan necesitado estaba de ayuda, que pasó por alto la pregunta y prosiguió: