Cuentos populares
Cuentos populares —Ese hombre está en estado lastimoso —dijo Zakhar moviendo la cabeza con solemnidad y cerrando los ojos.
—Qué, ¿está ebrio?
—Está muy débil.
—Y el violín, ¿dónde está?
—Lo he traído; la señora me lo ha dado.
—Pues bien, te ruego que no le dejes pasar ahora, métele después en la cama y mañana por la mañana vigílale atentamente para que no salga de casa.
Pero aún no había salido Zakhar cuando Alberto entraba ya en la habitación.