Cuentos populares
Cuentos populares Llevaba un vestido blanco, en el cuello un collar de perlas. Mientras seguÃa hablando, me miró dos veces; su peinado era asÃ… Yo no tocaba, estaba de pie cerca del bajo y la miraba… Por primera vez en mi vida me sucedió una cosa extraña. Estaba hablando con el general y me miraba; comprendà que hablaba de mÃ; y de pronto me di cuenta de que no estaba en la orquesta, que estaba en su palco y que tenÃa sus manos entre las mÃas. ¿Qué era aquello? —exclamó Alberto, y calló…
—Vehemencias de la imaginación —dijo Delessov.
—Pero no… no puedo explicarlo —respondió Alberto crispándose todo—. Yo era ya un pobre, yo no tenÃa casa, y cuando iba al teatro muchas veces era para dormir…
—¿Cómo? ¿En el teatro? ¿En la sala de espectáculos, vacÃa, oscura?
—¡Oh!, yo no tengo miedo de esas tonterÃas. Esperad. Tan pronto como todos se habÃan marchado, iba al palco donde ella se sentaba y me dormÃa allÃ. Ésta era mi única alegrÃa. ¡Qué noches he pasado en ese lugar! Una sola vez gocé de veras una noche parecida. Durante el sueño veÃa tantas cosas… pero no, no puedo explicároslo todo. —Alberto bajó la cabeza y miró a Delessov y preguntó otra vez—. ¿Qué era aquello?
—Es muy extraño —exclamó Delessov.