Cuentos populares
Cuentos populares —¿Cómo te casaste? ¿Cómo viviste con tu marido?
—Todo fue detestable. Me enamoré de la manera más tonta. Mi padre estaba en contra de que me casara con aquel hombre. No quise escuchar a nadie, me casé. Y una vez casada, en vez de ayudar al marido, le atormenté porque tenÃa celos y no fui capaz de librarme de ellos.
—Creo que bebÃa.
—SÃ, pero yo no sabÃa sosegarme. Le echaba en cara ese defecto, y no era un defecto, sino una enfermedad. No podÃa contenerse y yo no querÃa dejarle beber. TenÃamos unas riñas espantosas.
Miraba a Kasatski con ojos que el recuerdo hacÃa hermosos y doloridos.
Kasatski se acordó de que, según le habÃan contado, el marido de Páshenka le pegaba. Y al contemplar ahora su cuello desmedrado y seco, con venas prominentes por debajo de las orejas y un moño de escasos cabellos semicanos y semirrubios, tenÃa la impresión de que estaba viendo cómo habÃa ocurrido todo aquello.
—Luego me quedé sola, con dos hijos y sin recursos.
—Pero tenÃas una finca.