Cuentos populares
Cuentos populares —¡Filip! ¡Filip! —y, al no tener respuesta, dijo: ¿Se habrá helado? Ignashka: debías ir a ver lo que pasa…
Ignashka estaba en todo. Se acercó al trineo y zarandeó al que dormía.
—¡Si te has helado, dilo de una vez!
El del trineo masculló unas palabras.
—¡Está vivo! —exclamó el cochero; y nos pusimos de nuevo en camino.
Íbamos tan de prisa que el pequeño caballo bayo de mi troika, fustigado sin cesar, corrió al galope más de una vez.