Cuentos populares
Cuentos populares Dejémoslos hacer.
En efecto. Sintió que acababan de hacerle algo extraordinario en la garganta. Experimentó un vivo dolor, se estremeció, vaciló, recobró el equilibrio en seguida y esperó lo que pudiera suceder…
Notó que por el cuello y el pecho le corrÃa alguna cosa liquida y tibia. Hizo una larga aspiración y experimentó un gran bienestar.
Cerró los ojos y bajó la cabeza, que nadie le sujetaba ya. Le acometió un gran temblor en las patas y todo su cuerpo se estremeció.
No se asustó en modo alguno, pero se sorprendió mucho.
Todo pareció haber tomado nuevo aspecto. Hizo un movimiento hacia delante y hacia arriba. Sus patas flaquearon, y al intentar dar un paso, cayó en tierra sobre el costado izquierdo.
El curtidor esperó a que terminaran las convulsiones. Espantó a los perros que habÃan avanzado algo y, cogiendo al caballo por las patas traseras, empezó a quitarle la piel.
—¡Pobre viejo! —dijo Vaska.
—Si no estuviera tan flaco, hubiera sido muy hermosa su piel —dijo el curtidor.