Cuentos populares
Cuentos populares —El antiguo nido es un nido triste; el viejo no ha sabido hacerlo y cayó preso en una jaula, donde tuvo a sus hijos; lo sueltan ahora que sus alas empiezan a sostenerlo mal. No; los aguiluchos deben construirse un nido en lugar más alto, más dichoso, más cercano del sol; para eso son sus hijos, él ha de servirles de ejemplo; en cuanto al viejo, mientras no se quede ciego, permanecerá mirando, y cuando lo esté, se contentará con escuchar… SÃrveme ron; un poco nada más, bueno, asÃ, ya basta.
—Ya veremos quién abandonará a quién —replicó Sonia, echando una rápida mirada a su madre, como si le molestase hablar en su presencia—. Ya veremos quién abandonará a quien —repitió—. No temo por mà ni por Serioja.
Éste recorrÃa la estancia pensando en cómo se las arreglarÃa al dÃa siguiente para encargarse un traje. ¿IrÃa en persona o mandarÃa llamar al sastre? No le interesaba la conversación de Sonia con su padre.
Sonia se echó a reÃr.
—¿Qué te pasa? —preguntó el viejo.
—Tú eres más joven que nosotros, papá. Mucho más joven, de veras —dijo la muchacha, y rió de nuevo.
—¡Qué cosas tienes! —exclamó Piotr Ivanovich.