Cuentos populares
Cuentos populares —¡Nikit! Pide el pasaporte al señor que acaba de llegar —ordenó monsieur Chevalier—. «Yo, Alejandro…» —empezó a leer cuando se lo hubieron traÃdo.
Pero el oficial de cosacos le arrancó el documento de las manos, y su rostro no tardó en expresar sorpresa.
—Adivinen ustedes quién es —dijo. Todos ustedes lo conocen, al menos de oÃdas.
—¿Cómo podrÃamos adivinarlo? Enséñemos el pasaporte. ¿No será Abd-elKader?… ¿Cagliostro?… ¿Pedro Tercero?…; ¡Ja, ja, ja!
—Venga, dÃnoslo de una vez.
El oficial desdobló el documento y leyó: «Ex prÃncipe Piotr Ivanovich» y uno de los apellidos rusos que todos conocen y pronuncian con cierto respeto y placer si al hablar de la persona en cuestión lo hacen como de un amigo o un conocido. Nosotros lo llamaremos Labazov. El oficial de cosacos recordaba vagamente que Piotr Ivanovich se habÃa hecho célebre en el año 25, y que lo habÃan mandado a Siberia a trabajos forzados, pero no hubiera podido decir por qué. Los demás no sabÃan ni eso siquiera, pero todos exclamaron al unÃsono: «¡Oh, sÃ, es conocidÃsimo!». Lo mismo hubieran podido decirlo de Shakespeare. El oficial grueso les explicó luego que era hermano del prÃncipe Iván, tÃo de los Chikin y de la condesa Pruk, etc.