Cuentos populares
Cuentos populares —Me llama Severnikov —replicó Pajtin, notando cierta molestia en las piernas.
—Qué, ¿vas a ir all�
«Anastasia, Anastasia, ábreme la puerta», canturreó. Era una célebre canción gitana que estaba de moda.
—Tal vez. ¿Y tú?
—¿Quieres que vaya yo? Un vejestorio casado. ¡Qué cosas tienes!
Pajtin, risueño, se dirigió a la sala de los espejos a ver a Severnikov. Le gustaba que su última palabra fuese alguna broma. Y esta vez habÃa resultado asÃ.
—¿Cómo está la princesa? —preguntó, acercándose a Severnikov.
Éste no lo habÃa llamado. Pero según Pajtin deducÃa, era la persona indicada para saber antes que nadie que habÃan llegado los Labazov. Severnikov habÃa estado ligeramente comprometido el catorce, y era amigo de los decembristas.
—¿Sabe que han vuelto los Labazov? Se han hospedado en el hotel Chevalier.
—Pero ¿qué me dice? ¡Cuánto me alegro! Somos viejos amigos. Habrá envejecido el pobrecillo… Su mujer le escribió a la mÃa…