Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esta réplica turbó a Iván Pavlovich; no supo si debía o no alegrarse de la llegada de Labazov. Para salir de dudas, se dirigió a la sala en que discutían las personas inteligentes; éstas conocían perfectamente el significado y el valor de cada cosa. Iván Pavlovich estaba en buenas relaciones con los que frecuentaban la sala de los inteligentes, lo mismo que con la juventud de oro y los nobles. Nadie se sorprendió al verlo entrar y sentarse en el diván, a pesar de que, a decir verdad, no era aquel su lugar adecuado. Se discutía el año y el motivo con que había surgido una polémica entre dos periodistas rusos. Iván Pavlovich esperó a que se hiciera el silencio para comunicar la novedad que traía, no como un acontecimiento agradable o desagradable, sino sencillamente como una novedad. Pero inmediatamente, por la manera en que los inteligentes (empleo la palabra inteligente como apodo de los visitantes de aquella sala) acogieron la noticia y se pusieron a discutir sobre ella, comprendí que era precisamente allí donde correspondía comunicarla. Solo allí sabrían darle la forma necesaria para poder seguir propagándola y savoir á quoi s’en tenir.

—El único que faltaba era Labazov —dijo uno de los inteligentes—. Ahora ya todos los decembristas supervivientes están en Rusia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker