Cuentos populares
Cuentos populares —Auguro grandes éxitos a esa muchacha —dijo una joven poco agraciada—. Todas las mujeres que vienen de Siberia son triviales, pero suelen gustar mucho.
—Es verdad —asintió otra.
—Otra muchacha rica casadera —comentó una tercera.
El viejo coronel era de origen alemán; habÃa llegado a Moscú tres años atrás con intención de casarse con una mujer rica. Decidió, pues, presentarse cuanto antes en casa de los Labazov, mientras los jóvenes ignoraban su llegada, y pedir la mano de la hija. Las señoritas y sus mamás pensaron que el joven siberiano era un buen partido. «Éste debe de ser el que me reservaba el Destino», se dijo una muchacha que frecuentaba en vano la sociedad desde hacÃa ocho años. «Ha sido para mejor que aquel estúpido oficial de la Guardia no me haya pedido. Probablemente, hubiera sido desgraciada con él». «Todas se pondrán amarillas de envidia cuando también éste se enamore de mû, pensó una damita bella y joven.