Cuentos populares
Cuentos populares —¡Moscú! ¡Moscú! La madrecita de blancas piedras —exclamó Piotr Ivanovich, a la mañana siguiente, mientras se frotaba los ojos y escuchaba el repique de las campanas del callejón Gazetnyi.
Nada hay que resucite el pasado con tanta intensidad como los sonidos. El repiqueteo de las campanas unido a la vista del blanco muro que se divisaba desde la ventana, asà como el ruido de los coches, recordaron a Labazov, no solo el Moscú en que viviera treinta y cinco años atrás, sino también el del Kremlin, el de las cárceles, etc., que llevaba clavado en el corazón. Experimentó una alegrÃa pueril por el hecho de ser ruso y por encontrarse en aquella ciudad.