Cuentos populares
Cuentos populares El comerciante quiso responder, pero la señora se adelantó diciendo:
—No, ¡aquellos tiempos han pasado!
El abogado le cortó la palabra.
—Déjale decir lo que piensa.
—Porque ya no se respeta nada —repuso el abuelo.
—Sin embargo, ¿qué razón tiene asociarse a una persona a la que no se quiere? Los animales son los únicos que se aparejan a la voluntad del amo. Pero las personas tienen inclinaciones, afectos… —se apresuró a decir la señora, dirigiendo una mirada al abogado, a mà y al viajante, que escuchaba de pie y sonriendo maliciosamente.
—Señora, —dijo el anciano—, los animales son bestias, y el hombre ha recibido una ley.
—Bien, pero a pesar de esto, ¿es posible vivir con un hombre cuando no se le ama? —insistió la señora, animada indudablemente por la simpatÃa y la atención con que todos la escuchábamos.