Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

— ¡Lárgate!

Su expresión era tan altiva que el camarero obedeció sin rechistar. Al regresar, sus padres y Sonia le alabaron mucho el traje.

¿Recuerdas ese sentimiento de alegría cuando de niño, el día de tu cumpleaños, volvías a casa, después de haber oído misa, y te encontrabas con visitas y juguetes? La fiesta se te reflejaba en el traje, en la cara y en el alma. Sabías que aquel día era excepcional, no había clase y lo festejaban incluso los mayores, estaba lleno de alegría para todos los de la casa, sabías que eras tú la causa de aquella solemnidad y cualquier cosa que hicieras, se te perdonaría; te sorprendía que la gente de la calle no lo festejase lo mismo que tu familia, que los sonidos no fuesen más sonoros y los colores más vivos; en una palabra, que no tuvieran todos la sensación de que era tu santo. Tal era el estado de ánimo de Piotr Ivanovich al volver de la iglesia.

Los desvelos de Pajtin no habían caído en saco roto; en lugar de juguetes, Piotr Ivanovich halló en su casa varias tarjetas de visita de destacados moscovitas que en el año 56 consideraban como un deber ineludible dispensar toda clase de atenciones al célebre desterrado al que tres años atrás no habrían querido ver por nada del mundo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker