Cuentos populares
Cuentos populares —Siempre lo haces todo al revés, hermano. DebÃas haberlos invitado a cenar —exclamó Ana Fiodorovna—. Liza, querida, ve a dar orden de que preparen la cena.
La muchacha corrió a la despensa para sacar setas saladas y mantequilla fresca; y ordenó al cocinero que preparase bitki.
—¿Te queda jerez, hermano?
—Nunca tomo jerez.
—¿Cómo que no? ¿Y qué es lo que tomas con el té, entonces?
—Ron, Ana Fiodorovna.
—Pues ¡qué más da! SÃrveles ron, es igual. Tal vez serÃa mejor que los invitáramos a pasar aquÃ. ¿No te parece? DÃmelo tú, que lo sabes todo. No creo que les siente mal.