El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado 33. Después de esto vinieron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué nosotros y los ortodoxos ayunamos mucho y tus discípulos no ayunan? Pues, según la ley ortodoxa, Dios ordenó ayunar».
34. Y les dijo Jesús: «Mientras el novio está en la boda, nadie se acongoja.
35. Pero cuando el novio no está, todos se acongojan.
36. Si hay vida, no debe haber tristeza. El culto externo de Dios no puede unirse a las obras de amor. La enseñanza antigua (el culto externo) no puede unirse a mi enseñanza (obras de amor al prójimo). Unir mi enseñanza a la antigua es lo mismo que arrancar un trozo de un vestido nuevo y coserlo a uno viejo. De este modo sólo conseguirás romper el nuevo y no arreglarás el viejo. Se debe tomar o todo lo mío o todo lo antiguo. Y si se toma mi enseñanza, no debe guardarse la antigua: el rito de la purificación, el ayuno, el sábado.
37. De la misma forma, no se puede guardar el vino nuevo en odres viejos, pues los odres se romperán y se derramará el vino.
38. Hay que echar el vino nuevo en odres nuevos y así conservará sus cualidades».
MT 4: 14, 16.