El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros No es que el hombre siempre sea libre de reconocer o no reconocer toda verdad. Hay verdades que ha reconocido hace tiempo, o que le han sido transmitidas mediante la educación o la tradición y que ha aceptado como axiomas, y cuyo cumplimiento ha devenido una costumbre, una segunda naturaleza; y hay verdades que se le presentan confusas, desde lo lejos. El hombre no es libre de reconocer ni las primeras ni las segundas. Sin embargo, hay una tercera categoría de verdades que aún no se ha convertido en un motivo inconsciente de actuación en el hombre, pero que ya se le ha revelado con tanta claridad que no la puede obviar, debe posicionarse inevitablemente con respecto a ella: debe reconocerla o rechazarla. Y es con respecto a estas verdades donde se pone de manifiesto la libertad de los hombres.
Con respecto a la verdad, todo hombre se encuentra en su vida en la situación de un viajero que camina en la oscuridad con la luz vacilante de su linterna: no ve lo que la linterna no ilumina, tampoco ve el camino que ya ha recorrido y que ha quedado cubierto por la oscuridad, y no puede cambiar su relación con respecto a esto; pero lo que sí ve, sea cual sea el lugar donde se encuentre, es lo que su linterna ilumina, y siempre podrá escoger uno u otro lado por el que avanzar.