El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Para todo hombre hay siempre verdades invisibles, aún no reveladas a su intelecto; hay otras verdades ya experimentadas, olvidadas y asimiladas por él; y hay determinadas verdades que se han alzado a la luz de su raciocinio, y que le exigen ser reconocidas. Y es en el reconocimiento o rechazo de estas verdades donde se pone de manifiesto lo que llamamos libertad.
Toda la dificultad y aparente insolubilidad de la cuestión de la libertad de los hombres proviene de que la gente, al resolver esta cuestión, se imagina que el hombre es inmóvil con respecto a la verdad.
Sin duda, el hombre no es libre si nos lo imaginamos inmóvil, si olvidamos que la vida de la persona y de la humanidad no es otra cosa que un movimiento incesante de la oscuridad a la luz, desde un nivel inferior de verdad hacia otro superior, de una verdad más embrollada con errores a otra verdad más libre de éstos.
El hombre no sería libre si no conociera ninguna verdad, y del mismo modo tampoco lo sería ni tendría siquiera una noción de lo que es la libertad si toda la verdad que debe guiarle en la vida le fuera revelada de golpe, con toda su pureza y sin estar embrollada con errores.