El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Todo empezó —si nos remitimos a los Hechos de los Apóstoles— con la reunión de los discípulos en Jerusalén para decidir si bautizar o no a hombres incircuncisos y a los que comían alimentos sacrificados en honor a los ídolos. Ya el mismo planteamiento de la cuestión nos muestra que los que la discutían no entendían la doctrina de Cristo, que rechaza cualquier tipo de rito externo: la ablución, la purificación, el ayuno y el shabat.
Nos fue dicho de un modo claro: «Lo que hace impuro a un hombre no es lo que entra por la boca. Lo que verdaderamente le hace impuro es lo que sale del corazón[10]», y por ello la cuestión del bautizo de los incircuncisos pudo surgir tan sólo entre hombres que, aunque amaban al Maestro y sentían vagamente la grandeza de sus enseñanzas, aún no las comprendían de un modo claro. Así es como sucedió.